Entre la tradición y la innovación.
Diseño y cerámica en España en la década de 2000
Raquel Pelta
Desde finales de los años 1990 el sector de la cerámica ha experimentado en España una evolución espectacular, en gran medida por el crecimiento que hasta la crisis económica actual, experimentó el sector de la construcción de viviendas, que ha sido el principal motor de la demanda.
Esa demanda ha provocado que se hayan multiplicado por diez los esfuerzos en investigación y desarrollo de nuevos materiales y en especial los relacionados con los feldespatos y arcillas de cocción blanda.


Piezas de cerámica en el Salone de Milán de 2008.
Uno de los sectores que hasta comienzos de la década de 2000 se mantenía con un buen desarrollo ha sido el de la cerámica de mesa y el de los sanitarios. Hasta 1999, se producían unos 60 millones de piezas al año de cerámica de mesa y 9 millones de piezas de sanitarios.
Así, entre las grandes firmas que existen en el mundo en relación con la producción cerámica hay que destacar al Grupo Roca, (con las marcas Roca, Gala y Bellavista) que es el mayor productor español y que, tras adquirir a finales de los años 1990 al grupo suizo Keramik, se encuentra entre los principales productores de cerámicas sanitarias del mundo (a finales de los noventa ocupaba el segundo lugar).
Respecto a las empresas productoras de cerámica de mesa, se pueden destacar once, entre las que hay que citar por su tradición Pickman S.A. (La Cartuja de Sevilla), Porcelanas Bidasoa en Guipúzcoa, muy orientada a la producción de cerámica para hostelería, el grupo Sargadelos (Castro y Sargadelos), con una alta producción de piezas al año, la Comercial Europea de Porcelana Montgatina en Barcelona y Porvasal en Valencia.

Pieza cerámica en la Fundación Maeght, Saint Paul de Vence.
Por lo que se refiere a la cerámica decorativa, el papel español en Europa es significativo y sólo se encuentra por detrás de Alemania y Francia. Entre las empresas más destacadas hay que mencionar a la valenciana Lladró, y, nuevamente al Grupo Sargadelos, por citar dos empresas reconocidas a nivel internacional.

Mosaico en la Fundación Maeght, Saint Paul de Vence.
Existe, asimismo, una importante producción de cerámica tradicional que se reparte principalmente entre Manises (Valencia), Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo (Toledo), La Bisbal (Barcelona), la Rambla (Córdoba) y Bailén (Jaén).

Pieza cerámica en la Fundación Maeght, Saint Paul de Vence.
Sin embargo, todos los sectores de la cerámica, están sufriendo en los últimos años y como sucede en todo el mundo, la fuerte competencia de los productores chinos.
Defenderse de esta competencia puede ser una de las razones que está haciendo que algunas de esas empresas estén recurriendo a diseñadores jóvenes pero ya prestigiosos, con el objetivo de renovar su vocabulario. Este es el caso de La Mediterránea, el de la Montgatina, que está emprendiendo interesantes proyectos con jóvenes diseñadores, el de Lladró o, incluso, el de Porcelanosa, una empresa que ha sido siempre bastante tradicional.
Sin embargo, la relación entre empresas de cerámica y diseñadores no es reciente.
Ya en la postguerra española, diseñadores como Miguel Durán-Loriga hicieron incursiones en este campo. Precisadamente, este diseñador llegó a la cerámica a través de la obra de Picasso para desarrollar, después, una estética que respondía a una cierta modernidad, dentro de la postguerra española.
Pero, volviendo a la actualidad, mi investigación se centra en las propuestas de algunas de las empresas mencionadas que han contactado con diseñadores altamente creativos para renovar sus colecciones y hacer frente a la competencia china.

Piezas de porcelana en MuDE, Museo del Diseño y Moda de Lisboa.
Fotografías: SGG.
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